La igualdad es un concepto normalmente deseado por
todos los educadores ya que la escuela como la conocemos se edificó con el fin
de impartir conocimientos a todos y producir una cultura común para así lograr
la inclusión en la sociedad. Con el tiempo se logró que la ley estableciera
este la igualdad como aquella que instituye una sociedad basada en el principio
de que todos los seres humanos nacen iguales y por lo tanto tienen los mismos derechos
(Dussel y Southwell, 2010).
Todo parecía indicar que esta nueva imposición en la
ley traería consigo solamente aspectos positivos y aunque con el tiempo se fue
arraigando en la comunidad, llego un punto en el que esta misma igualdad
transformó la escuela en un centro de tradición democrática, lo que dio las
armas para rechazar todo aquello que no se consideraba igualdad. Debido a esto,
la igualdad dentro de la escuela se transformó en lo conocido como homogeneidad
que implica que todos se comporten de la misma manera y tengan las mismas
creencias y valores; afectando principalmente a las culturas indígenas, pobres
e inmigrantes, ya que tenían que adaptarse a una educación que iba en contra de
sus ideologías para no ser menospreciados (Dussel y Southwell, 2010).
Aquí entra una frase del autor Pérez (2002) que
menciona que “solamente cuando las diferencias conducen a la discriminación
educativa pierden su virtualidad educativa” (Pérez, 2002, p. 7). Es por eso que
surge la importancia del término diversidad.
Según Arnaiz el término diversidad ha ido adquiriendo
un mayor significado en la educación, sobre todo en la Educación Especial ya
que muchas de las personas que trabajan en este campo luchan por conseguir que
la diversidad del ser humano sea reconocida y tenga una respuesta positiva en
cualquier centro educativo. Cabe mencionar que Zúñiga (2011) menciona que la
diversidad en la escuela es un sinónimo de la escuela incluyente y que la
inclusión no sólo debe enfocarse en personas con alguna discapacidad o
trastorno de aprendizaje, sino también personas que hablan otras lenguas y
poseen otras tradiciones.
Para lograr una escuela incluyente es necesario un cambio
en la organización de los centros educativos y en las estrategias de enseñanza-aprendizaje
utilizadas en los mismos (Arnaiz) y sobre todo tener presente que para que
exista una verdadera justicia lo que se debe hacer no es darle simplemente igualdad
de oportunidades a todas las personas que quieran estudiar; más bien,
proporcionarle herramientas distintas a cada estudiante para que pueda salir
adelante en la cultura donde se desarrolla en su vida diaria y a en la sociedad
a la cual se tendrá que enfrentar en un futuro (Zúñiga, 2011).
REFERENCIAS:
Arnaiz, P. (s.f.). Educar en y para la diversidad.
Recuperado el 18 de Abril de 2013 de Centro Digital de Recursos de Educación
Especial: http://educacionespecial.sepdf.gob.mx/educacioninclusiva/documentos/MC/EducarDiversidad.pdf
Dussel,
I. y Southwell, M. (2010). La escuela y la igualdad: renovar la apuesta. Recuperado el 18 de Abril de 2013 de Ministerio de
Educación. Presidencia de la Nación: http://www.me.gov.ar/monitor/nro1/dossier1.htm
Pérez, A. (2002). El concepto de calidad educativa y la Ley de
contrarreforma del sistema educativo. Recuperado el 18 de Abril de 2013 de Junta
de Andalucía: http://www.juntadeandalucia.es/educacion/vscripts/w_cea/pdfs/Jornadas/IV%20Jorn_02%20PG.pdf
Zúñiga, V. (2011). La escuela incluyente y justa. México:
Fondo Editorial.
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